El fútbol es grande. Un equipo español gana la Champions. En el estadio donde se juega la final, banderas blancas del Madrid y banderas españolas. Maravilloso. Si uno repasa la alineación del equipo español en la final, está formada por un belga, tres brasileños, un croata, un alemán, un par de franceses de origen africano, un austriaco filipino-nigeriano, un uruguayo y uno o ningún español. El entrenador, italiano. Eso sí, que nadie se escandalice. Todos ellos están en España con papeles. Tal vez alguno de los españoles de la plantilla piense que estos extranjeros han venido a quitarles el trabajo. No es de descartar que Macarena Olona, Abascal o algún otro dirigente de VOX salgan un día de estos en defensa de los jugadores españoles de pura cepa, con ocho o más apellidos de esta tierra. Imaginen ustedes un parlamento español en el que haya pocos Sánchez, García, Pérez, Rodríguez, Álvarez de Toledo y Ponce de León, y abunden los Dupont, Merkel, Bangida, Nwadike, Rachid. Slimani y Kovačević. ¿Qué pensaría el gran periodista Federico Jiménez Losantos? ¿Habría que cerrar las fronteras? Propongo una solución mucho mejor. Obligarles a todos a cambiar sus apellidos, castellanizarlos e inventarse un lugar de nacimiento en España. Así, Vinicius se llamará Venancio y habría nacido en Teruel; Courtois pasaría a ser Cortés y nacido en un pueblo de Navarra. Alaba sería Álava y de Vitoria y el entrenador Ancelotti sería Ángel Ortiz, del mismo Madrid. Los hinchas podrían cantar sin problema esa hermosa canción con la maravillosa letra de “yo soy español, español, español”. Bromas aparte, el racismo y la xenofobia desaparecen cuando hay dinero de por medio o fanatismo deportivo. Un magrebí que mete goles en un equipo español es Dios si lo mete con el pie y la mano de Dios si lo hace con la mano. Un magrebí que trabaja en la construcción es un moromierda que le quita el trabajo a un español y si cobra subsidio de desempleo, un sinvergüenza que nos roba. Si un jugador de piel negra de tu equipo destaca, se le hace la ola y si es del equipo contrario se le llama mono. Enhorabuena al Madrid, equipo español de pura cepa. ¡Hala Madrid!
Evaristo Torres Olivas

1 comentario:
No te quepa la menor duda que el Real Madrid es español de pura cepa ya que pertenece a sus socios, al contrario que, por ejemplo, el Real Zaragoza que es una S.A. y el dueño es americano.
Publicar un comentario