“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

jueves, 10 de abril de 2014

Los aforados se forran

Llevo unos días, desde que el alcalde Blasco reuniera a todos los ediles de Teruel del periodo democrático, dándole vueltas a la poca vergüenza que tiene don Manuel. Si no se puso colorado por celebrar el 35 aniversario de los ayuntamientos democráticos, quizás tampoco se pondrá cuando tenga la ocurrencia de montarse otro sarao para celebrar el vigésimo séptimo aniversario de vivir del cuento de la política o el decimonono de la celebración del trigésimo quinto de la de  los ayuntamientos democráticos. Y todo, claro está, a cuenta del erario.
  Contrariamente a lo que dijo Blasco de que  a los políticos el ejercicio del cargo les cuesta dinero, yo creo que no es así. Muchos entran en política para aforrarse (4. prnl. coloq. p. us. Comer y beber bien); otros, como ya dijo el compañero de partido de Blasco, Eduardo Zaplana, entran en política a forrarse (prnl. coloq. enriquecerse). Y lo más probable es que tanto los aforrados como los forrados sean aforados, porque en este país hay veinte mil aforados, entre ellos tres mil políticos como Blasco. En ningún otro país los políticos disfrutan de tales privilegios. Julián Casanova, el brillante historiador turolense, escribía hace unos días en su Facebook, en tono humorístico, las siguientes palabras: “La mayoría de los aforados están forrados. Les dedico la frase a aquellos extranjeros que quieran aprender español. Es cuestión de práctica”.  
  Pero por mucho que se diga en tono humorístico, no deja de ser cierto. Veamos los ejemplos de dos de nuestros aforados: Blasco y Pobo. Primero echen un vistazo a estas entrevistas (esta y esta) que les hizo su partido, para que puedan comprobar el nivel intelectual de ambos. Para Blasco,  su modelo político es Rita Barberá y para Pobo, Mariano Rajoy es “demasiado buena persona para los tiempos que corren”. ¿En qué otra profesión con un bagaje tan escaso se puede llegar tan lejos? Pobo gana 74.600 euros y cuando le reprochan que no se aplica la reducción de salario que su partido aprobó, tilda de demagogo al quien se lo  recuerda.
  Con políticos como estos, Teruel no sale de la mediocridad. Ponerlos al frente del Ayuntamiento y de la Diputación es tan acertado como elegir a Ramoncín para interpretar  el Nessun dorma de la ópera Turandot de Puccini.

Evaristo Torres Olivas
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿74.000? ¿Seguro? ¡No puede ser tanto!

Evaristo Torres dijo...

74.621 euros para ser exactos es lo que cobra la señora Pobo en la Diputación. El máximo que debería cobrar, según la ley aprobada por su partido, es de 55.000 euros. Si hubiera que pagarle según el mercado (palabra que al PP le gusta mucho), con la experiencia y la formación que tiene esta señora, con 15.000 euros sería más que suficiente. Y si le aplicáramos la propuesta del presidente del Círculo de Empresarios Leonés, la señora Pobo debería pagar 45 días de salario por año de trabajo.