“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

martes, 17 de enero de 2012

Para cagarse

Yo no sé quién le escribía los discursos a Arrufat ni tampoco quién se los escribe a la actual presidenta de la Diputación, Carmen Pobo. Solo sé que ellos no son los autores. ¿Cómo lo sé? Pues por la misma razón que puedo decir que una caja de Norit que tenga el borreguito negro es una falsificación o que una moneda de madera de tres euros no es de curso legal. Y hablando de Norit, cuidado, que con ese nombre también se venden unas pastillas de carbón activo  contra la diarrea.  No vaya a ser que se confundan y laven la ropa con las pastillas de la diarrea y la caguen o se pimplen un chupito del Norit para la ropa y se caguen. Todo lo anterior, salvo la digresión del Norit, viene a cuento para hablarles de los que les escriben los discursos a los políticos. El mejor pagado es Antonio Alemany, el autor de los discursos del presunto de todo lo malo y de nada bueno, Jaume Matas, expresidente de Baleares. Alemany, además de escribirle los discursos a Matas, sin que nadie lo supiera, era también editorialista y columnista de la edición de El Mundo en Baleares. Y en sus editoriales y columnas se dedicaba a elogiar los discursos de Matas, esos que él mismo escribía pero que nadie, salvo Matas, lo sabía.  Sería más o menos como si un novelista ejerciera de crítico de su propia obra y, con seudónimo, escribiera en los suplementos literarios que sus propias novelas son de lo mejor que se ha escrito en España desde Cervantes. O que yo, autor de este modesto blog, me dedicara todos los días a enviarme unos comentarios anónimos en los que dijera que el blog de Evaristo Torres es cojonudo, el blog de todos los blogs. Eso es lo que hacía Alemany y por lo que cobraba dos veces: una por escribirle los discursos a Matas y otra que le pagaba El Mundo por elogiar los discursos de Matas. Y mientras, Matas, que no podía o no sabía escribir discursos, se dedicaba a otros negocios con un tal Urdangarin, otro presunto de muchas cosas malas y ninguna buena. A veces he pensado que quien le escribe los discursos a Carmen Pobo es el mismo (o la misma) que se los escribía a Arrufat y dónde dijo digo ahora dice Diego, contradiciéndose a sí mismo. Para volverse loco.
Evaristo Torres Olivas

El de arriba, para la ropa delicada, el de abajo, para la diarrea. No confundir

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Evaristo, a ver si nos aclaramos...entonces, el Norit que lava las tripas ¿cuál es?

Evaristo Torres Olivas dijo...

Prueba los dos y decide tú.