“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 20 de junio de 2011

Los cerdos de la economía

El lenguaje económico es muchas veces asqueroso. Se nota que la economía es una ciencia (jajaja) joven y necesita recurrir a otras fuentes para calificar  las guarradas que nos hacen todo los días los economistas. En lugar de llamarnos por nuestro nombre, los macarras de los bancos han bautizado a los países que vamos de culo, es decir Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain), como PIGS (cerdos). También nos hablan de la prima de riesgo y de la subida de tipos. Así, de entrada, pareciera que la prima de riesgo es la hija de nuestro tío y que es alpinista o que trabaja en un puticlub, profesiones de mucho riesgo. Y si además de ser una prima de riesgo, nos dicen que suben los tipos, nos imaginamos lo peor. ¡Menudos son los tipos que frecuentan los puticlubs! En resumen, que los cerdos tenemos unas primas de riesgo a las que les suben los tipos. Y es que la economía es una actividad de mafiosos. Todo se compra y se vende. Cualquier cosa puede ser objeto de una transacción económica, desde el trigo que sembraremos dentro de diez años y que podemos vender hoy, el seguro del culo de Jennifer López o el colgajo de Nacho Vidal. Esta semana, la prensa nos cuenta que   “el club de São Paulo vendió un 5% de la futura venta del jugador por 1,5 millones a un grupo de inversión, Tercera Estrela Investimentos, subsidiaria de una cadena de supermercados". El jugador en cuestión es Neymar da Silva, una chavalillo de 18 años que por lo visto puede llegar a ser un crack del fútbol. Dicen los chanchulleros que “su irreverencia cotiza muy alto”. La ruleta rusa de la economía especulativa funciona así. Si Neymar resulta ser un pisaverde, la cadena de supermercados despedirá a dos docenas de empleados; si el chaval se infla  a meter goles, lo venderán a un club español por una millonada y los directivos de los supermercados cobrarán un suculento bonus. Si el club español se queda tieso con el desembolso, se sube el precio de  las entradas y el ayuntamiento recalifica los terrenos de la ciudad deportiva del club; y a otra cosa, mariposa. Un país puede vivir con cuatro millones de parados pero no sin fútbol. El mejor remedio contra la crisis es un buen partido de fútbol.

Evaristo Torres Olivas





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