“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

viernes, 11 de marzo de 2011

Predicar y dar trigo

No sé cómo ha de llamarse. Contextura, catadura o caradura. Me refiero a la moral o a la ética de muchos de nuestros políticos. Cada vez que se escribe de estas cosas, criticando a políticos que se llaman a sí mismos adalides de la democracia y demócratas de toda la vida, uno tiene que justificarse para que no lo tachen de totalitarista, o facha, palabra que sirve para todo en boca de ignorantes, especialmente del PSOE. En este caso citaré estas palabras, que apunté en una servilleta de papel cuando las leí en un bar y no anoté el nombre del autor. Ustedes perdonen. Aquí va la cita: “Si la práctica política real deja de conformarse a la idea de democracia, no es el concepto de democracia el que se halla en falta, sino la práctica, y la práctica debe ser entonces calificada de no-democrática”.
Más que decir que el hombre es un animal político, al observar ciertos comportamientos me atrevo a proclamar que sería más acertado afirmar que muchos políticos son unos animales. De bellota. Entre lo que dicen y lo que hacen no hay un gramo de coherencia. Quizás sea exagerado si se afirma que los políticos son amorales. O que la ética y la moral sólo sirven para lo privado y en la política rigen otras reglas. Es decir, que el político podría ser un santo en su casa y un hijo de puta en el ejercicio de su trabajo, sin por ello entrar en contradicción. Si la política es el arte de lo posible, lo que cuenta es el resultado, el fin justifica los medios. Esto es lo que se llama la realpolitik: si tenemos intereses en Marruecos y Libia nos vende petróleo, que les den por el culo a los derechos humanos y que se jodan los moro mierda. Si Arrufat, ese talento nacido en Teruel, que para lo único que ha sido elegido es para ser alcalde de un pueblo de ciento y pico habitantes (el resto, de gañote, por arte del birlibirloque, de la conspiración interna y de la unanimidad impuesta), me dice en la cafetería del Hotel Cristina de Teruel, delante del director del Diario, que él nunca le ha dado instrucciones sobre qué debe o no debe publicar, y a los pocos días, el mismo director me comunica que don Antonio ha ordenado que yo no escriba ni una palabra más, que le den por el culo a la libertad de expresión. ¿La voluntad de 53 personas que votaron al PSOE en la Cerollera es suficiente para que Arrufat sea nombrado a dedo presidente de la Diputación y pueda ejercer de censor en el único periódico de una provincia de 145.000 habitantes? Seguramente, en su casa, con los suyos, es un hombre de un comportamiento democrático ejemplar.

Evaristo Torres Olivas

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